TRANSMETROPOLITAN

Cínico, irreverente, grosero, sarcástico, polémico, drogadicto, borracho, políticamente incorrecto, (Pero terriblemente honesto y buscador de la verdad por encima de todo) son sólo algunos de los calificativos que definen al personaje de Warren Ellis y Darick Robertson, en su Obra Maestra: Transmetropolitan.

Transmetropolitan nos sumerge en un futuro un tanto caótico en el que todo ha cambiado, creencias, religión cultura, sexo, política, todo es manipulable, y un culto al sexo y fetichismo al cuerpo. Spiderjerusalem vive retirado en las montañas al más puro estilo ermitaño, se ve obligado a volver a la gran ciudad y a buscar un empleo y para ello se dirige a ver a su antiguo colega Royce (ahora editor del periódico: La Palabra) quien le dá trabajo como columnista. Y aquí es donde empieza el desmadre.

Lo primero que hace Spider es comulgar con la ciudad, empaparse de ella,(bueno, eso y cambiar de aspecto ya que el tipo parece Alan Moore) e ir a por noticias e implicarse en ellas, la primera de ellas es Fred Christ; un antiguo conocido de Spider, metido como líder de la secta transiente (mitad humano, mitad alien) decididos a tomar las calles. Tras escribir y enviar a su editor Royce la columna en vivo y en directo, las ventas se disparan, pero hay también represalias, y así Spider no sólo consigue cabrear a la policía sino que vuelve a estar en alza y consigue dos ayudantes, Channon (una de las strippers que estaban en el club junto a el en la azotea escribiendo la columna) y Yelena, hija de un miembro V.I.P. de la alta sociedad. Y este amigos sólo es el comienzo de la cruda realidad a la que Spiderjerusalen hace frente.

Resultado: 10/10

Auténtica obra maestra y de culto, todo un imprescindible del comic de los 90 ( y del actual, pues su temática a día de hoy sigue en vigor) y uno de las mejores series de vertigo. Irreverente, pero adulta, violenta y genial, Transmetropolitan desborda maestría y tratando la polémica, criticando no solo a la sociedad, sino la corrupción, la intransigencia y otros tantos a partir de los ojos obejtivos de su protagonista, quien descarnadamente arremete contra todos en su búsqueda de la verdad , a quien no le importan los medios sino los resultados y no le importa implicarse en aquello que haga falta.

Curiosamente, el personaje da cierta sensación de guardar cierto paralelismo con otra serie televisiva titulada Max Headroom: El Hombre De La Pantalla, y Billy Idol tuvo un videoclip: Shock to the System, que parecía sacado del propio cómic de Ellis.

 

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