Wonderstruck. El Museo de las Maravillas

Rose es una niña despierta, sensible, aficionada a las maquetas y a confeccionar libros de recortes. Sin embargo, se siente atrapada en una casa en la que su sordera es vista como una debilidad, en lugar de entenderse como una diferencia. Así que, un buen día, decide escapar.

Por su lado, Ben es un muchacho valiente, cuya inquietud, ahora que su madre ha fallecido, es conocer su historia y, sobre todo, saber quién es su padre, del cual apenas sabe nada.

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Ambos se lanzan a la aventura por las calles de Nueva York; Rose en los años 20, Ben en los 70. En el libro de Brian Selznick, Maravillas, la historia de ella se muestra en dibujos, la de él a través del texto. Y ambas se entrelazan para confluir en un mismo punto: el Museo de Historia Natural y la exposición “El gabinete de las maravillas“.

El 5 de enero se estrenó la adaptación cinematográfica de esta preciosa novela juvenil en la que se habla de la familia, la amistad, las diferencias y, sobre todo, las maravillas que nos rodean y que cada uno de nosotros somos.

El director, Todd Haynes (Velvet Goldmine o Carol), lleva a la pantalla grande la historia de Ben y Rose, respetando el doble juego narrativo de Selznick por medio de la presentación de ambas historias según el tipo de cine propio de la época: cine mudo y en blanco y negro para Rose, cine sonoro y a todo color para Ben.

Los 116 minutos que dura la cinta resultan, en ocasiones, un poco lentos, especialmente al principio, cuando nos están contando quiénes son los protagonistas y qué les mueve a salir de casa e iniciar su particular aventura. No obstante, si antes del visionado has leído Maravillas, te das cuenta de que esto responde a que el propio autor ha participado en la adaptación cinematográfica de la novela, intentando, en la medida de lo posible, realizar la menor cantidad de alteraciones posibles -alguna hay.

Independientemente del resultado, la elaboración de Wonderstruck. El Museo de las Maravillas, se ha caracterizado por ser cuidadosa y detallista.

Uno de los aspectos que más destacables me parecen es la presencia de Millicent Simmonds, quien da vida a la Rose niña y cuya interpretación, no sé si coincidiréis conmigo, es sobresaliente. Consigue hacernos sentir el mundo tal cual lo experimenta una persona que se tiene que adaptar al entorno de una manera diferente, conviviendo con los prejuicios ajenos -nacidos de los miedos o la ignorancia-, las rebeldías propias, buscando estrategias para comunicarse con el entorno y desenvolverse en él -estrategias muchas veces superiores a las de quienes disfrutamos de los cinco sentidos- y apoyandose en la ilusión por encontrar su lugar en el mundo. Si os digo que la actríz, además de talentosa, también es sorda, ¿cómo os quedáis? Por mi parte, agradecida por lo que significa su presencia en la película y la gran lección que se puede extraer de ella.

Y es que uno de los temas a tratar en la historia es, precisamente ese, la interacción entre personas que parecen vivir en mundos distintos; la comunicación, en suma. Selznick crea dos personajes afectados de sordera -la de Rose total y, supuestamente, de nacimiento, y la de Ben, al principio, parcial-, que se mueven por una de las ciudades más “sonoras” o ruidosas del mundo, comunicándose por medio de la escritura y, sobre todo, el lenguaje no verbal y visual.

Completan el reparto principal otros jóvenes actores como Oakes Fegley (Peter y el dragón) en el papel de Ben o Jaden Michael (Custodia) dando vida a Jamie -amigo de Ben-, y figuras de la talla de Julianne Moore (Siempre Alice) o Michelle Williams (Brokeback Mountain) en la piel de la Rose adulta y la madre de Ben, respectivamente.

Esta es una película que merece la pena disfrutar en pantalla grande, en la que iréis entrando poco a poco, como si de la visita a una exposición se tratase, y de la que se puede extraer una bonita visión de la vida. La banda sonora del contexto setentero, por cierto, os hará sonreir.

Para mí no alcanza a ofrecer lo mismo que la lectura del libro, pero hace salir del cine con muy buen sabor de boca. Además, si váis a verla en familia, vuestros preadolescentes tendrán la suerte de disfrutar de una experiencia cinematográfica con un mensaje diferente al habitual.

Sin más, esperamos que la disfrutéis y que, si os animáis, nos dejéis vuestras impresiones.

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