Fatih Akin presenta ‘En la sombra’: “Me enfrenté al reto de tener que pintar los colores del dolor”

El cineasta alemán Fatih Akin ha vuelto a ponerse tras las cámaras para dirigir ‘En la sombra’, un thriller que le ha obligado a experimentar dentro un género donde no contaba con mucha experiencia, pero logrando un resultado muy positivo. La película, que acaba de aterrizar en los cines españoles, cuenta la historia de Katja (Diane Kruger) tras perder a su marido y a su hijo en un atentado, y su posterior búsqueda de justicia.

El filme, ganador del Globo de oro a mejor película no inglesa, ha sido el resultado de plasmar una idea que llevaba muchos años rondando la cabeza de su director. Narra el viaje, no solo físico de la protagonista, sino también mental. Dividida en tres capítulos bien diferenciados, puede observarse claramente la evolución y las etapas del dolor: desde el shock y la desesperación hasta la ira y la sed de justicia y venganza.

Uno de los ingredientes fundamentales de la trama es el componente racial. Y es que el marido de la protagonista es asesinado debido sus orígenes turcos a manos de una pareja de nazis alemanes. Consigue mostrar muy bien cómo, pese a encontrarnos en pleno siglo XXI, todavía siguen presentes muchos conflictos ideológicos del pasado que a la vista está, no han conseguido superarse.

Supone una crítica directa al racismo, pero como destacó el director, tampoco llega a plantearse como “una respuesta al ascenso de la extrema derecha”. Posición ideológica que, como ha señalado Akin, se encuentra cada vez más presente en las sociedades occidentales, y ha pasado ser el nuevo mainstream. “Por la televisión parece lejano, pero cuando te toca de cerca, te das cuenta de que es real”,  aseguró.

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A través de una narración especialmente cercana, el espectador consigue recorrer el mismo camino que la protagonista desde el atentado. Gracias a la habilidad de Akin para conseguir trasmitir su parte humana a través de escenas como la de la cama del niño, la audiencia termina sintiéndose identificada, recibiendo cada golpe como suyo. Una primera sensación de lástima y rabia a la que sigue una gran impotencia cuando, aun estando clara la culpabilidad de los acusados, se les deja libres.

La película plantea un debate moral muy interesante, sobre todo en lo referido al inesperado e impactante final. Un desenlace que, pese a poner los pelos de punta, deja también una sensación de paz interior. Ética y legalidad frente a venganza y justicia. En general, se plantea como una historia sobre la venganza mezclada con drama judicial, que pese a lograr un resultado muy positivo, también cuenta con más de un recurso narrativo desconcertante como puede ser la escena –poco realista- del suicidio en el baño.

En cualquier caso, hay que felicitar a Fatih Akin, que ha logrado crear un thriller muy potente, reflexivo, y sobre todo que consigue mantener la atención del espectador que desde un primer momento se sumerge en la trama. En la rueda de prensa posterior al pase para los medios, el director aseguró haber tenido que enfrentarse al reto de “tener que pintar los colores del dolor” y vista la película, puede decirse que ha logrado su objetivo.

 

Ismael Cámara (@IsmaelCamaraa)

 

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