Paper Fish, memorias de una nieta

Ayer terminé un libro precioso, de esos que huelen a emociones, vidas, lugares y fotografías. Está escrito con cariño y música, la que se compone con palabras cuando quien escribe se viste de sinceridad. Es poesía. Es belleza. Y es dolor. Que la vida, por fortuna, tiene más colores que el rosa. De otro modo sería terroríficamente insípida.

Paper Fish es una delicia que la editorial Hoja de Lata tuvo la feliz idea -¡gracias, gracias!- de incluir en su (maravilloso) catálogo el año pasado.  En ella, Tina de Rosa hilvana los recuerdos de una familia italiana, afincada en el Chicago de los años 40. Teje y teje, saltando de los ojos de la pizpireta Carmolina, a los inescrutables tesoros castaños de Doriana. Pone voz a la abuela Dora, la mamma Doria, que emigró a Estados Unidos con su marido, Dominic, trayendo lo importante en la maleta: amor, tradición, familia y los aromas de esa tierra que la vio nacer, Italia.

Marco, el hijo policía, el padre, el marido, el hombre y el niño. Sara, la nuera, que viene de una familia lituana, pela fresas en la cocina (¡qué bonita imagen con la que iniciar esta narración, creedme!), busca amar y ser amada, que se entrega y se relega. Sara. Y los vecinos, las vecinas, los gitanos, las cucarachas del baño, la ilusión por las celebraciones familiares, el cura y su confesionario, las comidas, los tomates y pimientos en bolsas de papel, el agua, el llanto, la libertad buscada y perdida sin darnos cuenta.

Esta historia va de esperanzas y sueños, de mentiras inocuas para hacer llevadera la realidad, de supersticiones sin malicia, de generaciones unidas por hilos invisibles, de valores que no se pierden, de identidad. De una nieta y de su abuela. Entre medias todos los demás.

Poco más puedo contar sin desvelar lo que sólo ha de conocer quien se adentre en el libro. Simplemente añadir que nos encontramos ante una novela autobiográfica en la que la propia De Rosa nos regala parte de sus memorias, reivindicando a esa comunidad italoamericana de pertenencia, tan poco favorecida por las películas sobre la mafia y que es mucho más que capos y espagueti.

Escoged un rincón agradable y comenzad el viaje por un libro en el que cambian los paisajes, pero nunca las raíces. Ya se encargan las abuelas de hacer que se mantengan vivas.


«Con su imaginación recreaban todo aquello que su dios apresurado había dejado sin hacer».

«Mientras trabajaba con sus manos viejas y arrugadas, la abuela era capaz de construir todo un mundo para ella sola. Le contaba historias sobre Italia, un país escondido en el otro extremo del mundo, la tierra que había perdido para siempre al otro lado del mar».

«Dios bañaba el rostro de la abuela con lágrimas de seda».

Paper Fish. Tina de Rosa. Hoja de Lata

 

 

Author: Sencillamente María

Hago fotos, creo, leo, amo, pienso, #memociono, lo siento (o no), curioseo, escucho (mucho) y aprendo #LibreraDicharachera Instagrameo aquí -> @sencillamente.maria Twitteo en @fotosylibros

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