Uno más de la familia (A Dog’s Way Home)

La protagonista de la nueva película de Charles Martin Smith es Bella, una perrita cruce de pitbull, que nos cuenta en primera persona cómo es su vida. Bella debe ir a vivir temporalmente con unos familiares mientras sus dueños se cambian de casa. Suena un poco raro, pero tiene su explicación. En la ciudad de Denver (Colorado) están prohibidos los perros de esta raza. Los dueños son avisados de que no pueden tener a Bella, y estos deciden buscar otro domicilio en una ciudad vecina.

Puede parecer una invención para empezar la historia, pero esa ley es real. En España, los perros de “raza peligrosa” deben estar registrados, salir a la calle con bozal y su dueño debe tener una licencia especial. En Denver directamente los prohiben. La realidad supera a la ficción.

El problema está en que Bella se escapa de su casa temporal en Nuevo México para volver a su hogar, que se encuentra a 600 km, a través de un camino lleno de peligros como montañas, ríos y, lo peor de todo, autopistas.

La película es divertida y emocionante, con muchas situaciones de tensión y tristeza. Tiene un público objetivo tremendamente claro: familias con niños, y amantes de los perros. Todos los personajes son claramente buenos o malos, sin tonos de gris, con alguna mínima excepción. Esto hará que los niños pequeños puedan seguir la película sin demasiadas explicaciones de los adultos.

Está llena de deus ex machina en forma de casualidades, encuentros y reencuentros, que nuevamente harán disfrutar a los más pequeños, pero que a los adultos nos harán darnos cuenta de la irrealidad de la historia.

Los actores protagonistas son animales, los actores humanos son secundarios durante la mayor parte de la historia. Ningún actor destaca especialmente, cumplen con su personaje y dejan el protagonismo a Bella (con la voz de Bryce Dallas Howard). Sólamente nombrar el papel secundario de Chris Bauer, mítico sheriff Andy Bellefleur en la serie True Blood, al que siempre es un placer ver en la pantalla grande.

Los efectos especiales cumplen, aunque no deslumbran. Pero es mucho mejor un puma de CGI que se nota que no es real, que un puma real “actuando”. Los amantes de los animales, más allá de los perros, estarán contentos con esta decisión, aunque no tanto como la aparición de unos coyotes. Uno de los mayores fallos de la cinta es ver como estos animales atacan a la perrita, algo que rara vez sucede en la naturaleza.

La banda sonora se adapta bien a los diferentes paisajes de la cinta. Fotografía, decorados, aspectos técnicos, todo aprobado.

En resumen, una película sencilla y sin demasiadas pretensiones, que da lo que promete.

En España tenemos uno de esos títulos inventados que no tienen nada que ver con el original. A Dog’s Way Home se convierte en Uno más de la familia. No es tan imaginativo como La jungla de cristal, pero tiene lo suyo. Y que sea “uno” siendo una perrita, hace que sea una decisión completamente desarcetada.

Esperemos que la película ayude a informar a los espectadores en varios temas animales, como la importancia de las protectoras y refugios, los abusos que sufren los animales gracias a leyes absurdas, y la amistad que puede surgir entre diferentes especies, algo que siempre sorprende, pero que cada día es más habitual.

Recordad, antes de ver la película: si amáis a los perros, tened a mano algo para secaros las lágrimas.

(Estreno en España 18 de enero).

 

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