Las 7 mejores muertes de “Juego de Tronos”

YA ESTÁ AQUÍ el esperado estreno de la temporada final de Juego de Tronos y, en conmemoración de esta grandiosa serie, vamos a hacer un repaso de las 7 mejores muertes que hemos presenciado (aunque 7 no son muchas precisamente, ¿verdad, George?):

  • Viserys Targaryen

“El fuego no mata a un dragón” dice nuestra Daenerys, pero con su querido hermano no pasó lo mismo. Pese a que la primera temporada ya nos augura y perfila el tono sanguinario y sangriento de esta serie, sabemos que Khal Drogo no se anda con memeces y que, cuando le tocas los cojones a un dothraki, las cosas no te pueden salir bien. Viserys reclamaba ser rey y, desde luego, se coronó.

 

  • Renly Baratheon

Hemos de admitir que la segunda temporada flojea en muertes y es una bocanada de aire fresco para lo que viene después. Realmente, la muerte de Renly supone un puente entre el inicio y el meollo de la cuestión en lo que a muertes crueles se refiere, ya no que no es precisamente un asesinato como los que acostumbramos a ver (y es la más importante de toda la temporada, aunque verdaderamente no nos importe, seamos sinceros).

 

  • La boda roja

El mundo está muy mal repartido para todo, eso ya lo sabemos. Si en la temporada anterior no moría nadie digno de recordar (sorry not sorry, Renly), aquí George se ha pasado todos los reinos de Juego de Tronos. Sinceramente, no hay palabras para describir semejante brutalidad contenida en unos pocos minutos de un capítulo, pero es imposible que te deje indiferente.

Coge los pañuelos, porque tela.

(Y sí, en este caso muere hasta el apuntador. Qué mal lleva Filch lo de ser un squib).

 

  • Oberyn Martell

No existe muerte más salvaje en todo Juego de Tronos que la de Oberyn. Si bien la cuarta temporada tiene muertes dignas de mención, esta es una escena de la que algunos no pueden apartar la mirada, irónicamente, y otros no podemos ni verla. Oberyn actúa impulsado por el odio, el rencor y la sed de venganza, más que con estrategia y al final es La Montaña quien se tuvo que quedar bien a gusto exprimiéndole el cerebro. Caótico y sin filtro.

 

  • Jon Snow

Que sí, que no… “No sabes nada, Jon Snow”. Y desde luego que no sabe nada, se la meten doblada, y nunca mejor dicho. Y al final se muere, pero Melisandre, qué maja ella, le echa una manilla. Y es que no es que sea precisamente una muerte memorable, sino más bien pobre para lo señor que es este muchacho. Y con lo que le ha costado llegar a donde está… ¡señores guionistas, queremos un Jon 2.0!

 

  • Fuego Valiryo

“¡Qué hija de puta y qué bien se lo monta!” podríamos pensar. Y es que Cersei no se anda con chiquitas y cuando planea un crimen lo transforma en un homicidio colectivo en toda regla. Una de las féminas más poderosas y con la mente retorcida sin la que nos sentiríamos vacíos, en realidad. Un poquito de fuego, un chasquido y ¡PUM!, el espectáculo está servido. Sin duda, otra de las escenas más mortales de toda la serie y la mejor de la sexta temporada.

 

  • Olenna Tyrell

Lo de esta mujer es de REINA, así, en mayúsculas. Y es indudablemente importante hacerle una mención especial, por lo feliz que se va al otro barrio al beberse con gusto el chupito de veneno que le ofrece Jaime, no sin antes otorgarse la muerte del insufrible hijo de Cersei, Jeoffrey, en la cuarta temporada. ¡Bravo, Olenna! Te echaremos de menos.

 

GET READY para la TEMPORADA FINAL. 

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