Celebramos el Día Internacional de Los Simpson. 5 episodios imprescindibles.

Probablemente, si alguien es espectador asiduo de la cadena española en abierto que posee los derechos de la familia amarilla favorita de todos, haya escuchado durante las últimas semanas la muletilla «Los Simpson cumplen 30 años». Esa afirmación es correcta si nos referimos a la propia serie de televisión ‘The Simpsons’, pero lo cierto es que a la edad real de Homer, Marge, Bart, Lisa y compañía, hay que sumarle dos dígitos.

El día 19 de abril de 1987, los Simpson debutaron en el Show de Tracey Ullman con el corto ‘Buenas noches’. Hoy, justo 32 años después, son una de las series más importantes de la historia de la televisión y una pieza fundamental de la cultura popular colectiva.

Y para conmerorar esta efeméride, desde 2017 se celebra cada 19 de abril el Día Internacional de los Simpson. Por parte de ConCdeCultura, queremos unirnos a las celebraciones felicitando a la familia amarilla y deseándoles lo mejor para el futuro tanto a ellos como al enorme equipo creativo que tienen detrás. Y también queremos aportar nuestro granito de arena rememorando cinco episodios inolvidables, si bien la lista podría ser de cincuenta como mínimo.

Bart el temerario (2×08)

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Durante los primeros compases de la serie, la serie se caracterizó por tramas muy realistas y cotidianas, acompañadas por un protagonismo recurrente de Bart, convertido en la estrella del show. Así, le vimos tratando de aprobar desesperadamente un examen, participando en un torneo de minigolf, arruinando la cena de Acción de Gracias o resultando atropellado por el Sr. Burns.

Pero ‘Bart el temerario’ supuso un punto de inflexión. Estaba protagonizado por Bart intentando ganarse una reputación como temerario, sí, pero la secuencia que todos recordamos es la del final del capítulo. Homer trata de cruzar la Garganta de Springfield en monopatín, descalabrándose no una sino dos veces por el desfiladero, en un festival de golpes digno del Coyote.

Las cosas comenzarían a cambiar paulatinamente a partir de entonces y Homer iría desplazando poco a poco a Bart del foco principal, aumentando además de manera sustancial las secuencias de golpes y porrazos. Y todo ello gracias al que Matt Groening muchas veces ha señalado como su episodio favorito.

Marge contra el monorraíl (4×12)

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La temporada 4 de la serie nos otorgó el que está considerado casi por unanimidad como uno de los mejores capítulos. Escrito por el famoso presentador Conan O’Brien, nos presenta de manera brillante la aterradora realidad de la burbuja urbanística, con proyectos absurdos de dudosa utilidad y pésima ejecución solamente para aparentar ser algo más. Una realidad que no solo es espejo de Estados Unidos, sino de cualquier país civilizado, incluido el nuestro.

La pegadiza canción que cierra el trato en el pleno del ayuntamiento, el inolvidable personaje de Lyle Lanley, el divertido primer y último trayecto del monorraíl repleto de gags o la aparición de Leonard Nimoy como estrella invitada, son tan solo algunos de los elementos que convierten a éste en una clara muestra de todo lo que un episodio de Los Simpson debería ser.

¿Quién disparó al Sr. Burns? (1ª y 2ª parte) (6×25 y 7×01)

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Vale, aquí estamos haciendo un poco de trampa, pero es que estos dos episodios deben entenderse siempre como un todo.

Tras una temporada 6 casi perfecta, con episodios tan recordados como ‘El cometa de Bart’, ‘Homie el payaso’,  ‘La rival de Lisa’ o ‘El limonero de Troya’, la traca final debía ser apoteósica. Y Groening y los suyos decidieron regalarnos la primera historia en dos partes, cuya resolución no se conocería hasta el inicio de la siguiente temporada. Podemos imaginar el revuelo que existiría entre los aficionados a la serie durante ese verano de 1995.

Siendo un claro homenaje/parodia al episodio de ‘Dallas’ en el que disparaban al mítico J.R., en la primera parte tenemos un excelente retrato de la maldad de Montgomery Burns. Sus acciones sin retorno van in crescendo, generando un malestar general en toda la población de Springfield que concluye cuando activa un dispositivo que tapa el Sol y como resultado recibe un disparo. La segunda parte tiene un toque de género negro muy marcado, con la investigación del autor del disparo y las consecuencias del mismo.

La participación de casi todo el plantel de personajes de Springfield, por mínimo que sea, durante ambos capítulos, hacen de la trama coral una de las mejores. Y como ocurriera con el episodio del monorraíl, también tenemos una canción inolvidable. Se trata de ‘Señor Burns’, obra del difunto artista Tito Puente y su banda.

Lisa la vegetariana (7×05)

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La llegada de dos nuevos productores ejecutivos en su temporada 7, Bill Oakley y Josh Weinstein, dio a la serie nuevos aires. Durante dicha temporada y la siguiente, se atreverían a explorar y explotar más a algunos personajes. Así, fuimos testigos de la separación de los Van Houten, de una breve pero intensa relación entre Lisa y Nelson, o de los motivos que llevaron al Reverendo Lovejoy a ser como es hoy.

Muy pronto durante su andadura, nos mostraron un cambio radical en Lisa pero muy coherente con el personaje, quien decide volverse vegetariana. Estamos de nuevo ante un excelente retrato de la sociedad en el que Homer y Lisa encarnan el eterno «conflicto» entre aquellos que defienden el consumo de carne animal y los que no, un mundo de grises en el cual nunca nadie tiene la razón y en el que no es otro que Apu quien tiene que inculcar un poco de sensatez.

En este episodio destaca también la aparición del Beatle vivo que todavía no lo había hecho hasta ese momento. Paul McCartney, acompañado de su mujer Linda, nos obsequian con una gran participación en el jardín secreto del Badulaque.

El enemigo de Homer (8×23)

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En los estertores de su andadura al frente de la serie, Oakley Y Weinstein nos regalaron su broche de oro. Se trata de un episodio oscuro, casi trágico, que responde a la pregunta «¿Qué pasaría si alguien del mundo real se adentrara en el de los Simpson?».

No hay que engañarse. Los Simpson nos muestran problemas cotidianos y reales con mucha crítica e ironía. Pero los habitantes de Springfield viven en un eterno clima de locura al que están perfectamente adaptados. Un clima que resultó ser demasiado para Frank Grimes, «Graimito», el personaje estelar de este episodio y uno de los más emblemáticos de la serie entera.

Grimes es un hombre hecho a sí mismo, a base de esfuerzos y penurias. Y entra a trabajar a la Central Nuclear, donde conoce a un inepto tragarosquillas que tiene familia, casa, dos coches por pura suerte, sin haber hecho el más mínimo esfuerzo por conseguir todo eso. Y, para más inri, ese zote es quien no para de llevarse las alabanzas de todos los demás. Suficiente para que «Graimito» enloquezca y tenga uno de los finales más crudos de la historia de la serie.

Este episodio es considerado por una parte de los aficionados como el auténtico final de la serie. El momento en que la misma «despierta» y se da de bruces con la realidad. Otros tantos lo aborrecen como una muestra de crueldad y excesivo mal gusto. Un capítulo de contrastes cuya grandeza radica en no dejar indiferente a nadie.

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