[Crítica] El sol también es una estrella

Desde las páginas del libro homónimo de Nicola Yoon, ya se encuentra en los cines españoles una nueva adaptación de romance juvenil con El sol también es una estrella. Aunque hay que remarcar antes de nada, que se trata de un estreno limitado solamente a las salas de cine de la cadena Yelmo, con lo cual no se podrá ver en la totalidad de España.

La película gira alrededor de Daniel Bae y Natasha Kingsley, los cuales se cruzan uno en el camino del otro y se enamoran en un día que les marcará dentro de sus agitadas rutinas en la ciudad neoyorkina. Como si el destino hubiera decidido unirles, la tensión entre ellos no tarda en aparecer ni un instante. Pero no tienen mucho tiempo, ya que es posiblemente su primer y última día juntos en el país. Natasha debe luchar para evitar que su familia sea deportada a su país, mientras que por otra parte Daniel la quiere convencer de que están destinados a estar juntos.

Con una presentación de nuestros protagonistas y sus historias, la trama sigue el esquema de todas las películas de este género donde no hay mucho misterio, pero que si mantiene un buen ritmo quizás merezca la pena su visionado. De hecho, nada más empezar la cinta nos atrapan con la utilización de temas muy sonoros y pegadizos que contrastan adecuadamente con el tono de la película.

La fotografía y los vestuarios son otros factores que congenian muy bien con la historia, mostrándonos una Nueva York actual donde conviven Daniel y Natasha, los cuales son muy diferentes en todo. Tiene una gama de colores tan llamativa en sus imágenes, que parece que hayan escogido a conciencia los lugares donde querían rodar.

El desarrollo no es que sea lo más destacable, ya que en algún momento se vuelve pesado. Es más, las escenas muestran completamente la «química» que surge entre la pareja, pero en ocasiones rebosando metafísica del amor. Me explico. En la película se explican ciertos términos científicos, así como la historia tras ellos de forma rápida y sencilla, como para justificar que los acontecimientos tienen lugar gracias a las teorías que nombran; como si fueran totalmente demostrables de dicha manera.

Ésto último no está mal porque le aporta variedad a la película que no tienen otras, aunque hay que decir que era innecesario recurrir a esto para contar una historia de amor y más entre dos jóvenes universitarios. Mientras que cada uno lucha por conseguir sus objetivos por separado, se debaten en conjunto sobre su destino incierto pero cada vez más unido. No les será nada fácil, pero para ello cuentan con sus familias, las cuales son bastantes secundarias, ya que en casi la totalidad de la película solo se centran en la pareja.

En mi opinión, el director de la cinta, Ry Russo-Young, el director y Tracy Oliver, la guionista, han querido aportar un toque ya no personal, pero sí digamos que pretencioso, provocando que la película pierda un poco de fuerza durante alguna escena y se haga algo de bola. A pesar de esto, su duración está muy ajustada y acertada ya que con 100 minutos tiene de sobra para alimentar la historia del libro en pantalla.

También pienso que según con la edad que se vea esta película, se generarán diferentes opiniones, por lo tanto la recomiendo a los más jóvenes ya que les puede gustar bastante. No como puede ocurrir con público que ya ha pasado la adolescencia o sean más mayores, donde la cinta no les va a calar ni a corresponder tanto a su generación.

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