Astérix: 60 años de humor galo

La vida de Astérix arrancó ya exitosa en 1959 con el comienzo de la publicación de «Asterix el Galo». Al poco se fue definiendo una regla no escrita sobre la temática de cada nuevo título: un álbum sucedería en la aldea de los galos resistentes a la invasión romana, y en el siguiente viajarían por el mundo, haciendo de la caricatura idiosincrática de cada región el motor central del humor de dicha entrega. Los más divertidos suelen ser los segundos, y los más interesantes los primeros.

Los mejores cómics de Asterix dentro de la aldea

Obélix y compañía SalvatSiendo una selección absolutamente subjetiva y sujeta a relecturas que hacen variar de forma continua su posición de brillantez en el podio, hay tres títulos que no resisten comparación en cuanto a su fortaleza narrativa, a brillantez en su dibujo y sobre todo, en cuanto a temática, profundidad de contenido y reflexión sobre dilemas humanos y sociales. Y estos son: «La Cizaña» (1970), «La Residencia de los dioses» (1971) y «Obélix y compañía» (1976). El primero es una prueba de fuego para las relaciones de amistad, poder, liderazgo y empatía de todos los personajes destacados de la serie, haciendo de su villano, Detritus, posiblemente el mejor malvado de toda la saga. El segundo es una joya narrativa sobre el progreso y el urbanismo moderno, la globalización (años antes de ponerse de moda la palabra) y la asimilación cultural. El tercero es un tratado sobre el capitalismo y el libre mercado, tan afilado y preciso que podría estudiarse en las universidades y debería ser lectura obligada en los colegios. Tres obras maestras indiscutibles.

Los mejores cómics de Astérix fuera de la aldea

Astérix Legionario SalvatDentro de esta categoría la selección puede ser algo más peliaguda, ya que la diversión es el motor impulsor de estos relatos y las características de cada país o región resultarán más o menos cercanas según las inclinaciones personales de cada lector. Pero hay -de nuevo- tres títulos que sobresalen por encima del resto: «La Vuelta a la Galia de Astérix» (1965), «Astérix y Cleopatra» (1965) y «Astérix legionario» (1967). El primero es el gran compendio de los tópicos propios franceses, se ríe de su chovinismo y establece anacrónicas relaciones con el presente (de los años 60) francés de la época, sin ahorrar crítica y cierta mala uva cuando es necesaria. El segundo es quizás el más memorable en cuanto a exotismo y espectáculo en el dibujo, con una Cleopatra ególatra y pizpireta memorable. El tercero es sin lugar a dudas el mejor, con un viaje a África con el trasfondo de la Segunda Guerra Civil romana de César contra Escipión, haciendo del proceso militar la sucesión más hilarante de toda la saga de Astérix en cuanto a ingenio, diversión, chistes, juegos de la palabras y situaciones cómicas. Una maravilla.

Reflexiones sobre el árbol de Asurancetúrix

Astérix, Obelix e Ideafix, han recorrido mundo, vivido aventuras, experiencias y hecho reír y vibrar a generaciones y generaciones de lectores en todo el mundo. Goscinny y Uderzo formaron una dupla imbatible en cuanto a entretenimiento de calidad para todas las edades. El logro y alcance de su talento no tienen parangón. Se puede apreciar en las fechas de los álbumes seleccionados que el humor alcanzó pronto su máxima cota expresiva (mitad de los 60), mientras que la profundidad en cuanto a resonancia y perdurabilidad de temas más complejos tardó unos años más en alcanzar su cénit (principios de los 70). En cualquier caso, Astérix es parte fundamental del noveno arte y esta pequeña selección es tan solo una breve (aunque crucial) muestra de una saga imprescindible y perenne de la disciplina.

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