‘Aladdin’ (2019) vs. ‘Aladdin’ (1992) – ¿Cuál es mejor?

Seamos justos, cuando Disney lanzó los primeros trailers del remake, reducida confianza pusimos en el nuevo live-action que prometía una experiencia mágica e inolvidable. Poco después de probar, debo decir que tampoco salí de la sala tan desanimada. ¿Con alguna querella? Sí.

Aladdin (2019) es una montaña rusa que mezcla humor, aventuras, música y personajes desiguales. La pregunta es la siguiente: ¿alcanza el moderno remake de Disney a su clásico? Veamos los aciertos y fallos de la nueva Aladdin para responder a esta cuestión.

La telaraña de lo clásico y lo moderno


La aventura se divide en cuatro secciones: el romance de los protagonistas, las locuras y lecciones de un Genio muy genial, el intento de demostración de poder de un villano casi inactivo y la necesidad de cambio social para impactar que nunca llega a despegar del todo.

Pero empecemos por el principio. Aladdin cuenta con un prólogo turbado que en definitiva nadie esperaba. La presentación de los héroes tiene lugar casi de inmediato; el guion no se anda con rodeos. Aquí es donde veo el primer error. Encontré la reunión de Jasmine y Aladdin algo forzada, sin dar demasiado tiempo a la introducción individual de cada uno. Los conflictos existenciales de ambos se manifiestan en conjunto de manera muy torrentera. Un pellizco positivo de esto es lo veloz que surge la química entre ellos, lo cual beneficia al resto de la aventura.

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Los cambios históricos sufridos en relación con el clásico van mutando. La elástica trama reinicia con ciertas secuencias ya vistas y evocables para el espectador, sin embargo, varias resultan postizas. De esto que no terminan de convencer del todo. Lo mismo ocurre con lo innovador; hay partes eficaces (baile árabe que exalta la propia cultura) y otras absurdas (el momento breakdance de Aladdin).

Suceden secuencias muy dinámicas que derivan en la distracción del púbico con fines humorísticos. Lo consiguen, pero sobrepasan un poco el límite al hacer uso de la misma broma de manera muy repetida.

El acto final es un altibajo incesante que cuenta con un cierre más redondo que la original, con cicatrización de personajes mejor establecida. No obstante, a Aladdin (2019) le sobra tiempo. Se hace larga en exceso, pero sin llegar a cansar demasiado, ayudada por la constante acción y magnífica música.

El vaivén de personajes


Los personajes protagonistas pasan por un proceso de adaptación que toma casi el total de los rasgos anteriores, además de añadir otros nuevos y bastante atractivos, que considero encajan con los modernos.

  • Aladdin acoge una profundidad más llamativa y su trueque de personalidad carismática y juguetona saca adelante la historia. Ese roce a parkour le viene de perlas. Mena Massoud (Open Heart) nos regala una interpretación muy currada, atribuyendo esa esencia propia al protagonista.

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  • Jasmine: destaca Naomi Scott (Lemonade Mouth, Power Rangers), que realmente resalta la independencia, rebeldía, brillo e ingenio del personaje, cuyo objetivo ya no es casarse por amor. Ahora se introduce esa faceta feminista – ojo, no es un error – como tema de apoyo social. El problema es que la película no llega a moverse en lo que busca.

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Aladdin tiene ese defecto; tratar de forzar el contenido como si producción se sintiera en la desesperación. Por ello, la manera de reflejarlo no aterriza correctamente en la historia, ni convence al público. El discurso de Jasmine, así como el intento de marcarse un ‘Let It Go’ se quedan en el aire.

  • Jafar: esta versión convierte a uno de los mejores vilanos de Disney en un apagado adversario para enfrentarse a los protagonistas. La elección de Marwan Kenzari (La momia, Asesinato en el Orient Express) es un desacierto. Eso de ir pelado tampoco ayuda. A este Jafar le ha faltado esa chispa, esa originalidad que tanto terror nos produjo en la original. En la nueva versión pasa a ser un alter ego de Aladdin en su mayor grado de ambición. La película pierde calidad debido a la falta de fondo del antagonista.

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  • Genio: sin duda, de lo mejor que hay en Aladdin (2019). Will Smith como el Genio no me convenció demasiado al principio, pero después de ver que el actor lo hace tan bien, las dudas se ausentaron. La humanización del Genio para embolsarse una identidad propia me asombró. No tiene la misma marcha que Robin Williams, pero uno ya va con esa idea en la cabeza. Si bien no iba centrada en eso, excepto con que nuevas improvisaciones y gracias podía deleitarnos Smith.

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Los personajes secundarios que reinician del clásico quedaron algo abandonados. El buenazo del Sultán permuta en un viejo casi sin líneas de dialogo. Iago se conforma con ese par de aportaciones que quedan en el olvido. La lozana figura, Dalia (doncella de la princesa), ni es esencial, ni estorba. Únicamente fue creada para escribir ese final deseado.

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¿La Agrabah ficticia?


La inversión de Disney en este tipo de películas centra el foco en la parte de decorados y efectos. Aladdin asume admisiblemente esto. La paleta de colores alterna según la escena. Es llamativa para los espacios de jardines, ciudad y palacio. Entretanto, acoge semblante sombrío cuando la red de sucesos lo solicita. Los efectos visuales, sobre todo aplicados a los movimientos esporádicos del Genio, son brillantes.

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En relación con el montaje, apuesta por rápidos cortes, con mayor presencia en los escenarios de persecución, donde Guy Ritchie utiliza sus famosas técnicas de rodaje, incluyendo movimientos dinámicos para embalar la acción.

Mezcla de estilos musicales


Regresa Alan Menken (Enredados, La sirenita) con la ayuda de Benj Pasek y Justin Paul (La La Land, El gran showman), que introducen su elegancia personal a través de ritmos árabes y proponen un giro moderno a la adaptación del tan reconocido soundtrack, contribuyendo al añadido de frescura. Sí que he notado algo de ausencia mágica en A Whole New World, pero del resto de canciones pocas decepciones. Los cambios bifurcan en una mayor originalidad y excelentes puestas en escena.

El doblaje ¿mejor?


Al igual que se ha echado de menos a Robin Williams, los españoles tampoco hemos olvidado el magnífico trabajo que hizo Josema Yuste con el Genio. Pero Dani García saca provecho del personaje y permite el disfrute del mismo. El doblaje de Jafar coopera a entorpecer aún más al personaje. Aun así, tengo pendiente el verla en VOSE.

Antes de entrar en materia de comparación, respondemos a la siguiente pregunta:

¿Es Aladdin el mejor live-action de Disney hecho hasta ahora?


Somos testigos de la capacidad de adaptación por parte de los guionistas, cuya muestra de gran trabajo lo encontramos en proyectos como ‘El libro de la selva’, ‘Peter y el dragón’, ‘Maléfica’ o ‘Cenicienta’.

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Son ejemplos que confirman el logro de la compañía por saber encontrar un balance entre lo infantil y lo adulto, incorporando esos tonos oscuros para transformar la historia original. Asimismo, destaca la genial selección de casting con nombres muy reconocidos en el sector, y de tal forma ampliar la gama de distinción.

El reciente live-action, Aladdin, cumple con la mayoría de estos requisitos: reparto acertado, actualización de la trama, mejora en la música y flamante energía de guion. Ya hemos dejado claro que impecable no es. Por lo tanto, aunque no podamos posicionar Aladdin en el puesto número uno del pódium, sí que se ha bautizado para formar parte del top de los mejores live-actions de Disney.

¿Supera Aladdin (2019) a la original de 1992?


Ventajas y desventajas tienen ambas. Una de ellas posee unos personajes más elaborados y otra goza de un guion superior. Creo que las canciones se sostienen en las dos cintas, igual que la ambientación, efectos y fotografía.

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Aladdin (2019) trae mejoras, cierto. Pero decae con el desarrollo del villano y por mucho que acoja un desenlace más meditado, no consigue transmitir el guion como pretende y se queda corta. El tiempo de duración se excede desmesuradamente e inserta varias escenas redundantes. Por todo esto, a mi parecer, la versión original de Aladdin continúa superando al remake, pero este último tampoco permanece muy lejano a lo que inquiere.

En Twitter le di una puntuación de…

8/10

Si has disfrutado con el artículo, te recomiendo leer … ¿Ha perdido el cine la originalidad? – Analizando Hollywood

2 pensamientos sobre “‘Aladdin’ (2019) vs. ‘Aladdin’ (1992) – ¿Cuál es mejor?

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