[Crítica] Vaya Bichos

[Crítica] Vaya Bichos

Dirigida por Arnaud Bouron y Antoon Krings y producida por los productores de ‘El Principito’, ‘Vaya Bichos’ es una película para toda la familia donde narra las aventuras de Apolo, un grillo muy carismático con un triste pasado.

Esta película basada en el Best Seller, Pequeños bichos divertidos, escritos por el propio Krings en 2002, quien además de colaborar en la dirección de la película, participa activamente en el guion de la misma, adapta los valores de su colección de libros a la gran pantalla, utilizando para ello la gran mayoría de sus personajes.

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Esta adaptación quiere trasmitir valores tan nobles como la amistad, el amor o la tolerancia, pero también pretende enseñar al público otros valores más oscuros como la codicia o el egoísmo. Estos valores transmitidos por los personajes, hacen que la película tome un tono más adulto y eduque tanto a niños como a adultos.

Escenas como el pasado de Apolo o las conversaciones con las criaturas de la noche, nos hacen ver que cada personaje es un mundo y que no podemos juzgar a cada uno por su apariencia.

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El argumento es simple, es algo que ya hemos visto en muchas películas y libros de esta categoría, no sorprende, y es previsible. Los personajes en su mayoría son ingenuos en consonancia con la trama. Sus motivaciones aunque variadas, es totalmente lineal y carentes de profundidad. Esto no ocurre en la totalidad de los personajes ya que al persona principal, Apolo el grillo, aunque ingenuo, su aliciente es más complejo y adulto que el resto, aportando a la cinta un toque trágico e incluso permitiendo que el espectador sienta simpatía por él.

Con todo eso es una película entretenida y divertida, con momentos cómicos y algunas escenas de acción neutras.

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