I Die At Midnight: Pesadilla Después De Navidad.

I Die At Midnight: Pesadilla Después De Navidad.

La fama y el reconocimiento en cualquier campo tiene mucho de caprichoso, mientras que hay autores que objetivamente no tienen una calidad que les haga destacar por encima del resto obtienen una fama que les sobrevive incluso después de su muerte, mientras que otros qué son auténticos maestros en su campo son prácticamente desconocidos para el gran público y admirados y reconocidos solo por una minoría de entendidos o entre sus propios compañeros. Kyle Baker, el autor de la obra que hoy reseñamos, pertenece al último grupo.

EL AUTOR

Kyle Baker es un autor atípico dentro del panorama mainstream americano, proveniente del mundo de la animación tiene una inclinación y un talento especial para el cómic de humor («Plastic man» es un buen ejemplo) aunque es igualmente capaz de abordar temas más serios cómo demostró en «Capitán América: La Verdad» pero no importa el tono ni el proyecto en el que trabaje, lo que destaca por encima de todo es su trazo totalmente cartoon y su narrativa frenética que parece sacada de los dibujos animados.

«Moriré a medianoche» la obra de la que hoy hablamos es un buen ejemplo de su trabajo.

DE QUÉ VA

Aquí conocemos a Larry un hombre que está apunto de suicidarse la noche de fin de año de 1999 (la del famoso efecto 2000) incapaz de superar que su novia le haya dejado.

Así, prepara una última cena y una carta de despedida mientras se toma un bote de pastillas que acaben con sufrimientoy justo en ese momento alguien llama a la puerta; es su novia, que quiere volver con el.

A partir de aquí se inicia una cuenta atrás para el personaje que tiene que cruzar la ciudad para conseguir un antídoto para esas pastillas, luchando contra las mareas humanas que pueblan las calles y contra otro personaje que, por motivos que no vienen al caso, quiere que no lo consiga y que muera.

Y todo esto mientras intenta que su recién recuperada pareja no descubra lo que ha hecho.

Es una obra muy divertida, lo que podría haberse tratado como un drama te saca la sonrisa desde las primeras páginas a base de gags y situaciones marca de la casa, con ese pobre Larry que se encuentra en una situación surrealista, con la cuenta atrás del reloj en marcha y con su novia, que no sabe nada, retrasándole constantemente.

EL DIBUJO

El punto fuerte sin embargo es el dibujo, sobre todo la narrativa. Desde la portada ya os vais haciendo una idea, pocas veces seréis testigos de una narrativa así; endiabladamente rápida, como un episodio de Tom y Jerry, donde la acción no para y las acciones y reacciones se suceden una detrás de otra.

Hay páginas hechas por ordenador pero que encajan perfectamente con el lápiz de Kyle Baker, que destaca sobre todo en las expresiones faciales y en esa deformación exagerada de la anatomía que de nuevo recuerda a las series animadas. Como curiosidad, no hay globos de diálogo sino que estos están encajados debajo de las viñetas, un recurso extraño pero que funciona y que hace apreciar aún más en la narrativa del autor.

CONCLUSIÓN

Una lectura muy divertida y de las que tiene muchas relecturas en el futuro. Más que recomendable.

 

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