‘Ni No Kuni’, la película de animación de Netflix

‘Ni No Kuni’, la película de animación de Netflix

La plataforma Netflix nos trae la película que guarda el mismo nombre del universo de los juegos que tanto éxito ha tenido. Cabe destacar y resaltar que esta nueva aventura se desarrolla en el mundo Ni No Kuni, teniendo en común algunos guiños en personajes y localizaciones, pero no guarda relación con sus predecesoras Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca y de Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino, sino que es una historia completamente distinta.

¿Cuál es la sinopsis?

La historia se centra en Yuu y Haru. Yuu es un chico tranquilo, racional, que va en silla de ruedas. Haru es más alegre, alocado. Los dos amigos guardan algo en común: su amor por Kotona, una chica muy alegre y llena de vitalidad. Todo se tuerce cuando un día después de dar una vuelta, Kotona es asaltada por un ser sobrenatural que le clava una daga en el estómago. Haru y Yuu corren a su encuentro y cuando intentan llevarla al hospital, sufren un accidente de tráfico. Este suceso les transporta a otro mundo, y aquí comienza la aventura de estos dos chicos por encontrar a su amada Kotona y saber si está bien.

Opinión

Sinceramente, pienso que la película podría haber explotado muchísimo más toda esa magia y emoción que nos ha proporcionado la saga Ni No Kuni. Se queda a medio fuelle.

Se nos presentan 2 amigos completamente opuestos para crear 2 puntos de vista fuertes, pero las situaciones no son disfrutables al nivel que pienso que debería de estar, ya que se generan situaciones forzadas para que se de la situación de «enemistad por amor» y no se centran en el mundo tan mágico y maravilloso que es Ni No Kuni y después de haber disfrutado de Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino en su plenitud, las comparaciones son odiosas.

Sobre nuestros protagonistas, podemos destacar que el personaje de Yuu está más construido. Es racional, empatizas con él enseguida por su afán de mejora, de cuidar al ser que ama sin importan las dificultades que se le presenten, asimila la situación donde se encuentran, se plantea varias preguntas, salvando la película cuando sale. Haru en cambio es muy impulsivo, no asimila nada, se le va la fuerza por la boca, incluso cogiéndole un poco de manía al principio de la película. Sí que es verdad que a medida que continuamos el visionado, el personaje evoluciona a favor, pero al principio parece que estorba.

A medida que continúa la animación, perdemos uno de los ingredientes atractivos de la saga y es el viaje entre mundos y su desarrollo, sus alter ego, ya que pasa muy por encima y desapercibido, como una anotación de la historia, más que darle prioridad a un factor clave. No hay un anhelo por el otro mundo de donde vienen, no hay dudas de cómo han llegado a ese nuevo mundo, lo dejan muy de lado. Parece como si les diera igual estar en un sitio o en otro. 

Se siente que quiere abarcar varios temas: un reino en peligro, una enfermedad, traiciones de palacio… quedándose a medio gas, ya que todas las acciones ocurren forzadas, obligadas, torpes y rápidas sin poder saborearlas como deberíamos.

Sobre el diseño y la animación, al comienzo de la película apreciamos una calidad superior en la trama de la época actual, con más realismo y cuidado, que va disminuyendo cuando son transportados al otro mundo. Lamentablemente, la magia del Studio Ghibli y de Yoshiyuki Momose, su director, se aleja de sus temas más claves, como la apreciación del entorno, metáforas, enseñanzas, interiorizar en los personajes y su aprendizaje, exponer temas con un poco más de peso.

¿La recomiendo?

A pesar de bastantes puntos negativos, la película reúne puntos a favor, que aunque no estén bien desarrollados o echemos de menos un poco más de evolución, se puede disfrutar, pero sin esperar mucho más de lo que finalmente ha hecho, que ha sido entretener.

Tráiler

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