«Star Wars: The Rise of Skywalker» de John Williams

«Star Wars: The Rise of Skywalker» de John Williams

Tras nueve películas y algún cameo (el tema principal de «Solo», con excelente música de John Powell), John Williams cierra el recorrido musical de la saga galáctica con una dignidad y solvencia encomiables. Cierto es que las sorpresas han dejado de tener cabida en la nueva trilogía, y el reciclaje disfrazado por el tamiz de la renovación son la moneda de cambio narrativa para las nuevas cintas, pero el compositor consigue salvar la dignidad sonora de los productos gracias a su firma inconfundible tanto en la orquestación (eternamente silenciada en los discos oficiales, pero que tras muchos años hemos sabido son obra de nombres tan solventes como Conrad Pope), como en la composición, ortodoxa y lineal pero siempre vigorosa, aún con la falta de aliciente visual o narrativo que la propulse. De este modo, Williams, tras reintroducir la mítica fanfarria y el tema central, nos lleva de pleno al lado oscuro con «Journey to Exegol», donde la virulencia de los metales y la percusión preludian los temas del Emperador (de «El Retorno del Jedi») y el tema de Darth Vader (de «El Imperio Contraataca»), para acto seguido plantear la gran nueva melodía del capítulo noveno con «The Rise of Skywalker» y su desarrollo para concierto. Se trata de uno de sus habituales adagios con predominancia de la cuerda, donde la esperanza y la nobleza se traducen en un despliegue orquestal inconfundible. Un último hito musical en la saga hermoso y digno, que tendrá aparición en pistas como «We go together» (junto al tema de Rey y la fuerza), «They Will Come» (junto a la marcha de la resistencia de «The Force Awakens») o en su versión final más emocionante de «A new home».

A partir de aquí, el resto oscila entre las habituales ideas de Williams para el drama y el suspense, aderezadas por temas conocidos de la serie y construidos siempre con pericia («The Old Death Star» o «Destiny of a Jedi» con los temas de Leia, la fuerza, el de Yoda y el nuevo de tema de la familia que apuntan un pequeño spoiler emocional), un nuevo scherzo de acción dinámico y juguetón («The Speeder Chase»), la culminación de las ideas del lado oscuro -coros incluidos- en su versión más épica durante «Anthem of Evil», o pequeños batiburrillos conceptuales como «Fleeing from Kijimi» o «Join Me», donde la acción propulsiva o el misterio habitual del compositor se ven salpicadas por apariciones ocasionales del tema de Kylo Ren.

Resulta parcialmente decepcionante la escasa entidad y potencia conceptual de pasajes que deberían suponer momentos de clímax dentro de la saga (o al menos en la película) como «The final saber duel», «Battle of the resistance» o «Approaching the throne», que se limitan a seguir los patrones de acción frenética, pero predecible, que Williams ha construido docenas de veces antes con mayor y mejor entidad. Algo parecido ocurre con la pista «The force is with you», donde el tema de Rey y el de la fuerza se enfrentan al mal, para acabar con una acelerada huida que no acaba de estar a la altura de las expectativas.

El cierre emocional se concentra en las tres últimas pistas, empezando en «Farewell» con predominancia del tema de Rey, seguido de una apesadumbrada versión del tema de Kylo y una esplendorosa versión del nuevo tema de la familia (coros incluidos). Le sigue «Reunion», que aporta una nueva fanfarria optimista en su apertura seguida de una incontable sucesión de apariciones estelares motívicas: la fuerza, Yoda, Rey, Luke y Leia, la familia. «A new home», arranca con forma de elegía de aires melancólicos para convertirse en un crescendo de eco mitológico de gran calado, que culmina con el gran resumen final de -valga la redundancia- «Finale», que fusiona la última aparición en imágenes del tema de la fuerza con los títulos de crédito de más de diez minutos y todo el compendio temático esperable.

A la dignidad inherente que se le presupone dentro de cada nuevo proyecto a Williams hay que añadirle la capacidad del casi nonagenario compositor para seguir creando melodías memorables de enorme calado y significado emocional dentro del universo «Star Wars» como el tema «The Rise of Skywalker», pero también destaca -y no para bien- el cansancio inherente a la reiteración de ideas, conceptos y situaciones que la última trilogía acusa sobremanera, y que sin duda lastran sobremanera cualquier posibilidad de aportar elementos nuevos con cierta personalidad o relevancia. Sea como fuere, el camino está recorrido y John Williams ha cumplido con creces su aportación (superlativa) al universo de «Star Wars». Su legado es inabarcable y este punto final era tan inevitable como necesario.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.

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