«Teen Titans: Raven», algo más que la nueva chica gótica del instituto

«Teen Titans: Raven», algo más que la nueva chica gótica del instituto

Información básica

A la línea juvenil del universo DC que la editorial Hidra está publicando en castellano, se añade el lanzamiento de «Teen Titans: Raven«, de Kami García y Gabriel Picolo. El personaje de Raven surgió de una de las duplas creativas más exitosas de DC, la formada por Marv Wolfman y George Pérez con el reinicio de «Los Nuevos Titanes» en 1980. Sería una de las novedades en el grupo junto a Cyborg y Starfire (que se sumaban a los preexistentes Robin, Kid Flash, Wonder Girl y Changelling), y posiblemente el carácter más interesante de toda la formación, dado su origen, poderes y repercusiones en la serie. Sus habilidades de origen sobrenatural, junto al hecho de que su padre es Trigon, un demonio de otra dimensión capaz de amenazar la vida en la tierra, hacían de ella una heroína trágica y atormentada, pero también capaz de sobreponerse a las mayores adversidades y luchadora hasta la extenuación.

Guión y dibujo

Raven Hidra Kami Garcia culturaDe nuevo, la línea «novela gráfica de joven adulto» con la que se busca atraer a nuevos lectores hacia el universo DC, cuenta con una guionista de renombre para la tarea comercial: Kami García, autora de las novelas que componen la serie «Hermosas Criaturas» (que contó con una película que no llegó a cuajar y pretendía comenzar una saga cinematográfica que no tuvo continuidad). Su trabajo entronca con el realizado por Mariko Tamaki en «Harley Quinn: Cristales Rotos», en el que se ofrece un origen moderno y atractivo para Raven, sin perder sus señas de identidad por el camino, aunque también se añaden nuevos elementos de moda, que al igual que en la obra de Tamaki chirrían en ocasiones por exceso de celo panfletario e ideológico.

Nada de esto supondría un problema para el cómic si se integrasen de forma orgánica dentro del discurso del mismo (ideas políticas se han visto en los cómics desde todos los frentes y con magníficos resultados -independientemente de nuestra adscripción- cuando el guionista ha sido hábil: Alan Moore (anarquista), Steve Ditko (objetivista), Milton Caniff (derecha), Dennis O´Neil (izquierda), por citar tan solo unos pocos), pero cuando se quiere integrar cierto tipo de discurso (muy válido, actual y popular) dentro de una historia juvenil solo por el hecho de aprovechar la coyuntura -el instituto donde se ubica buena parte de la trama- del escenario, estas ideas quedan más como pegotes que como parte consustancial y orgánica al mundo moderno que se supone nos presentan, haciendo del comentario un -innecesario- foco de atención externo a la historia, que además juega en contra de la normalización de dichos conceptos. Es el síndrome del slogan o la pancarta frente a la integración real de las ideas que esos instrumentos pretender difundir en el relato/sociedad que García propugna. O cuando se consigue que el gesto valga más que la idea que dicho gesto defiende.

El dibujo de Gabriel Picolo es sin duda lo más destacado del cómic, con un estilo dinámico y juvenil capaz de individualizar los abundantes personajes secundarios, así como de dotar de personalidad propia (y diferente a las previas versiones de otros autores) a Raven, sin perder la esencia mística y apesadumbrada de su carácter, pero tampoco simplificando su aflicción como la típica «chica gótica» del instituto. Su narrativa es limpia y ágil, con un colorido que oscila entre el bitono -que domina- y secuencias clave en las que se potencia el uso del rojo y el morado con intenciones evidentes, pero funcionales. Picolo logra que los altibajos narrativos y las cuñas morales se integren razonablemente bien dentro de una estructura gráfica sólida, cuya lectura nunca se ve truncada por su labor.

Raven Hidra cultura

En resumen

«Teen Titans: Raven», de Kami García y Gabriel Picolo, es un cómic agradable y funcional, diseñado para una generación joven y con una intención que bascula entre el mensaje ideológico (empoderamiento femenino, aceptación sexual) y la narración propiamente dicha (drama familiar y personal, misterios con aderezo místico localista de Nueva Orleans), lo cual convierte el producto en un batiburrillo un tanto heterogéneo que convencerá más a las nuevas lectoras que a los conocedores del personaje, más cercano en intenciones a la versión interpretada por Teegan Croft de la serie televisiva de acción real que a la Raven de Wolfman y Pérez. Lo cual, por otro lado, no tiene nada de malo.

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