Una Sirena en París: Entrevista a Mathias Malzieu

Una Sirena en París: Entrevista a Mathias Malzieu

Índice de contenidos

Una Sirena en París es la nueva novela de Mathias Malzieu y que gracias a Reservoir Books pudimos no sólo conocer sino entrevistar al escritor y músico. Seguramente su nombre os suene de una de sus novelas más famosas, ‘La Mecánica del corazón’, que, además también se adaptó al cine. Ahora, regresa con una historia que nos sumerge de lleno no sólo en los personajes sino por cada rincón parisino como si estuviésemos allí.

 

ENTREVISTA

CDC– Hay dos cosas que  nos llaman la atención del libro: La primera es la descripción tan maravillosa de París, da la sensación de estar visualizando la historia, no solo leyéndola, sino de estar allí. ¿Cuál es esa magia que tiene París, qué puedes decir sobre eso?

MATHIAS MALZIEU: Es una pregunta muy buena. París, para mí, es un personaje completo de la historia, es como el narrador omnisciente. Tenía un principio de historia, de sirena, con alguien que no podía enamorarse con una sirena y me emocionaba la historia y me emocionó aún más cuando decidí que iba a ser París. Lo decidí primero por la crecida de 2016, del río, que creo que era muy poético. Lo digo en el libro, una familia de patos que en el agua los semáforos estaban sumergidos hasta arriba, pues cuando se ponía en rojo el semáforo pasaban los patos y yo decía “esto es magia”. O un terremoto, o en la isla de Reunión, cuando entra en erupción el volcán, da miedo pero hay gente que está haciendo fotos porque quiere ver las luces que explotan.

En una historia, nos gusta ver al maléfico o maléfica. Es el monstruo, pero queremos verlo porque nos enseña algo. Esa crecida de París era un París monstruoso. La calle estaba en pendiente y se veían peces como deslizándose.

¿Conocéis el cine de Mias Aqui? En una película tiene el agua alta y luego tiene carreteras por debajo, es una inundación también y están los peces por ahí nadando. Pero es que en París ocurrió de verdad. En París encontramos un pez gato enorme, que estaba ahí parado. No es un pez muy bonito y yo decía “¿Y si fuera una sirena que nos hemos encontrado?”. Era como un realismo mágico, porque era algo real que ocurrió en París, no en Marte ni en Venus; no en el futuro sino en el presente. Así que me concentré en la historia y la magia de París, que aumenté aún más con la llegada de la sirena.

CDC– Otra cosa que nos llama la atención del libro son las sutiles referencias musicales que están escogidas con mucho cuidado. ¿Fue difícil encajar esas canciones tan concretas dentro de la historia o, a medida que escribía, se iba imaginando que era la banda sonora del libro?

MM: Bueno, lo escribí todo al mismo tiempo, la verdad. Al principio, Gaspar era fan de la música folclórica americana y tocaba canciones de Johnny Cash, y por eso se llama Johnny Cash. Y luego me dije, para encarnarle todavía más, para que pueda seguir existiendo digo “voy a escribir estas canciones”. Y estas canciones cuentan la historia del corazón roto de Gaspar antes de la historia…

– ¿Y la canción de Roger Rabbit?

Esa es diferente. Eso es porque me gustaba la idea de un personaje, es un guiño, no está en el mismo proceso creativo. Pero, por ejemplo, en la película no me han dado los derechos de la canción, no los he conseguido, ni tampoco de La Sirenita cuando está en el baño. Pero era interesante también intentarlo. A Jessica Rabbit le hago cantar la canción que canta Gaspar y los que han visto la película de La mecánica del corazón no sé si se acuerdan de que hay una sirena con dos cabezas, y cuando Gaspar enseña una película de sirenas, pone la película de las sirenas de La mecánica del corazón. Es como una especie de círculo y todavía está más conectado al universo de La Sirenita. Da vueltas alrededor de La mecánica del corazón que es otra película mía. Y además me encantaba poner animación. La película responde a vuestras preguntas sobre el hecho de hacer las tres

cosas a la vez: La Sirenita lo hago en animación; todo lo genérico es animación, en stop motion. Todo el inicio es así. Gaspar en patines, entra en el metro, hay calamares, sepias… Y luego también el baño mágico, y abre la ventana y es como un pop-up y salta. Todo esto me ha ayudado para el imaginario. Estaba escribiendo el libro y estaba pensando en todo eso.

CDC– ¿Qué sientes cuando ves a tus personajes cobrar vida del papel a la pantalla?

MM: Eso es mágico. Por eso me gustan los libros pop-up, que están articulados y saltan. En La mecánica del corazón había un libro así y ese libro de los sorpreseros yo lo imaginé que se abría así y saltaba fuera del papel. Y cuando veo a un actor que encarna a un personaje, tengo la impresión de estar en mi propio libro y que los personajes hacen “pop” y salen de mi libro. Es una sensación extraordinaria. Requiere mucho esfuerzo, trabajo, pasión, paciencia… pero es un regalo increíble que los actores me hacen a mí. Ahí es un momento en el que el sueño y la realidad se confunden completamente, es lo que yo busco. Me gustó mucho el momento de la crecida de París porque el sueño tiene una zona en la que es algo fluido entre el sueño y la realidad, no es nada preparado, hay un misterio, ahí todo es posible.

CDC:- Con la cantidad de veces que vienes a España, a Madrid en concreto, ¿no te gustaría hacer como un próximo reto sumergirte en un cómic contigo como personaje dentro de la propia obra?

MM: ¿Por qué no? Mi gran sueño sería seguir. El libro va muy bien, la película… pero para mí el éxito es que me digan “puedes hacer lo siguiente” y no, “ah, ya he tenido éxito, ya me pongo la corona y estoy contento”. Si no ha funcionado, hay que aprender de los errores; y si ha funcionado, eso quiere decir que voy a poder seguir y ser libre, voy a poder hacer las cosas que yo quiero. Para mí ese es el sueño, y luego en el camino pues no sé qué va a pasar. Tengo historias en mi cabeza. ¿Voy a hacer una película o una comedia musical? Pues no lo sé, pero estoy contento porque no sé qué es lo que va a pasar.

CDC- ¿Qué es lo que realmente te pedía esta historia? ¿Cómo lo conjugó todo para darle una menor carga dramática sin perder ese dramatismo?

MM: Pues he envejecido. he aprendido. Es una función narrativa, darle un poco más de luz porque ya he dicho que, aunque haya un problema que hay que solucionar, el amor tiene que ser la solución; mientras que La mecánica del corazón me permite vivir a tope, pero el amor no es la solución. Si hubiera escrito o escribiera ahora La mecánica del corazón creo que el final sería diferente. Y no es que lamente haber escrito ese final, en ese momento había un reloj y dice “si te enamoras, se para”. Pero habría encontrado algo en la segunda parte del libro o de la película para encontrar una solución diferente. No por hacer un final feliz, sino, para mí, el amor, todo lo que le pasa a Lula en el baño es más importante, a lo mejor por mi enfermedad, porque hay gente que me ha amado y que me ha permitido seguir, pero todo eso es más importante que la cuestión dramática y eso es lo que yo quiero contar ahora. Es como cuando me pedían consejo para escribir. Pues yo hago lo que quiero y lo que me gusta más y no soy el mismo hombre que escribió La mecánica del corazón en 2005-2006. Es parte del camino.

  • Muchas gracias.

ENTREVISTA:  ALBERTO PERNI

TRADUCCIÓN: SANDRA GESTAL

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: